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Etapas de un embudo de ventas en WhatsApp: cuántas y cómo llamarlas

¿Tres etapas o siete? Cómo nombrar los pasos que recorre un lead de WhatsApp, poner plazos que delaten un trato parado y que el tablero siga siendo honesto.

Casi todos los embudos se estropean el día que alguien los diseña, no el día que alguien los usa.

El tablero es lo fácil. WaliChat te da uno de serie, montado sobre la misma bandeja compartida desde la que ya responde tu equipo, con cinco etapas listas: Nuevo lead, Contactado, Negociación, Ganado y Perdido. Arrastras una tarjeta y el trato cambia de sitio. Eso te lleva un minuto.

Lo que exige criterio es decidir qué columnas tiene de verdad tu negocio. De esa decisión depende que acabes con un tablero que tu equipo mantiene al día o con uno que es ficción a la segunda semana. Esta guía va de esa decisión.


Regla uno: la etapa se llama como lo que hizo el cliente

Es el único cambio que rescata a casi cualquier embudo.

Una etapa llamada Interesado no se puede comprobar. Dos personas mirando la misma conversación no se van a poner de acuerdo, y una semana después nadie recuerda qué quería decir. Una etapa llamada Presupuesto enviado o pasó o no pasó. Igual que Demo agendada, Muestras enviadas, Contrato enviado o Pendiente de su departamento financiero.

La prueba es sencilla: ¿podría un compañero que no ha leído nunca esa conversación colocar la tarjeta en la columna correcta solo con recorrer el hilo? Si la respuesta es sí, la etapa es un hecho. Si es no, es una sensación, y las sensaciones se mueven solas.

Las sensaciones también esconden las malas noticias. Un trato puede pasarse un mes en Interesado y seguir pareciendo vivo. No puede pasarse un mes en Presupuesto enviado y parecer otra cosa que lo que es.

Regla dos: de cuatro a seis columnas, y desconfía si te salen nueve

WaliChat admite hasta veinte etapas por embudo. Lo que quieres, casi seguro, está entre cuatro y seis.

El motivo no es el orden, es la aritmética. Cada columna de más es una decisión más que tu equipo tiene que tomar en cada trato, y las decisiones se complican según las columnas se afinan. Cuando la diferencia entre dos etapas es lo bastante pequeña como para discutirla, la gente deja de mover tarjetas, y un tablero que nadie mueve es peor que no tener tablero, porque parece información.

Si te descubres queriendo nueve etapas, suele pasar una de estas dos cosas:

  • Dos de ellas son la misma etapa con distinta dosis de ilusión. Contactado y Haciendo seguimiento son una sola columna. Fúndelas.
  • Estás metiendo dos procesos de venta distintos en un mismo tablero. Eso sí es un problema de verdad, y la solución son dos embudos, no nueve columnas. Lo vemos más abajo.

Empieza por las cinco etapas de serie. Renómbralas con tus propios hechos. Añade una sexta solo cuando te haga falta dos veces en la misma semana.

Regla tres: todo embudo necesita un final, y el final tampoco es una sensación

Cada etapa de WaliChat es de uno de estos tres tipos: abierta, ganada o perdida. Un embudo conserva siempre al menos una de cada, y esa es la restricción que impide que el tablero acabe siendo una lista de tareas sin salida.

Los tipos importan más de lo que parece. Ganado y Perdido son lo que permite que el tablero te cuente algo de tu negocio más adelante, y un trato abandonado en silencio en la tercera columna no te cuenta nada. Si un cliente deja de contestar, lo honesto es Perdido, con un motivo. Puedes reabrirlo el día que vuelva, y borrar un embudo más adelante conserva sus tratos ganados y perdidos en lugar de llevarse tu historial por delante.

El tablero también lo defiende: mientras arrastras una tarjeta, las zonas de Ganado y Perdido aparecen como destinos. Cerrar un trato es un acto deliberado, no algo que ocurre por soltar una tarjeta un poco más a la derecha de la cuenta.

Regla cuatro: un plazo por etapa es lo que convierte un tablero en un aviso

Es la parte que casi todos los equipos se saltan, y es donde el tablero empieza a ganarse el sueldo.

Ponle a cada etapa un límite en días. Cuando una tarjeta lleva ahí más tiempo del previsto, lo dice ella misma en la cara: Estancado. No dependes de acordarte de mirar, y nadie tiene que sacar un informe los viernes. Te lo dice la tarjeta.

Pon el límite en la respuesta honesta a "¿cuánto se tarda aquí normalmente?", no en la que te gustaría que fuera verdad:

Etapa Un límite razonable Por qué
Nuevo lead 1 día Si una consulta nueva lleva un día ahí y nadie ha contestado, ese número resume el problema entero
Presupuesto enviado de 3 a 5 días Suficiente para que el cliente lo piense, poco para que el silencio pase desapercibido
Negociación de 7 a 14 días Aquí los tratos de verdad respiran, así que un límite corto solo grita que viene el lobo
Esperando al cliente 10 días La etapa existe para aparcar un trato, pero no para siempre

Aparte de eso, un trato cuya conversación lleva más de tres días sin movimiento se marca como Frío. Eso habla del chat que se ha quedado callado, no del reloj de la etapa, y los dos juntos te cuentan cosas distintas: Estancado significa que se ha parado tu proceso; Frío, que se ha parado el cliente.

Luego hay dos filtros, Mío y Estancado, que recortan el tablero a tus propios tratos o a los que dejaron de moverse. Casi todos los días ese segundo filtro es la única vista que hace falta.

Una tarjeta de trato con su etapa, su importe y la insignia de estancado

Regla cinco: un embudo por proceso de venta, no por producto

La señal más clara de que necesitas un segundo embudo es que las etapas dejan de tener sentido para la mitad de tus tratos.

Venta nueva y renovación son la pareja habitual. Un cliente nuevo pasa por un descubrimiento, un presupuesto y una negociación. Una renovación pasa por un aviso, una decisión y una factura. Meter las dos en un mismo tablero te deja columnas que la mitad de tus tarjetas se salta, que es la forma más rápida de volver ilegible un tablero.

El alta de clientes suele ser el tercero. No es vender, pero es una secuencia con etapas y merece la pena verla.

Un contacto puede estar en varios embudos a la vez, cada uno con su etapa, así que el mismo cliente puede ser una renovación viva y una ampliación viva sin que se estorben. Lo que un contacto no puede tener son dos tratos abiertos en el mismo embudo, y eso deja un cliente por tarjeta en cada tablero.

El panel de chat de la bandeja de entrada enseña todo esto junto a la conversación: en qué embudos está el contacto, cuánto vale cada trato y un botón para meterlo en otro.

Regla seis: deja que el asistente proponga, nunca que decida

WaliChat vigila las conversaciones que hay detrás de tus tratos abiertos. Cuando una ráfaga de mensajes se calma, puede dejar una nota fijada en la tarjeta: o una propuesta para avanzar el trato, o un aviso de que la cosa pinta floja. La nota explica por qué, y cita la frase del cliente que la ha provocado.

Y ahí se para. Nada cambia de columna hasta que lo dice una persona.

Dos de sus límites deberían condicionar cómo nombras tus etapas. No va a empujar un trato a una columna de ganado o perdido, nunca, y es a propósito: terminar un trato es un juicio, y un juicio no debería depender de una frase suelta que el cliente escribió sin pensar. Y solo mira lo que os habéis dicho el cliente y tú, no las notas internas que deja tu equipo.

Junta esas dos cosas y verás que los nombres de tus etapas están trabajando de verdad. Las columnas construidas sobre hechos visibles le dan al asistente algo con lo que razonar. Las construidas sobre lo que intuye un comercial no le dan nada.

Cómo se trabaja el tablero en la práctica

Con las etapas bien puestas, la rutina es corta.

El lunes por la mañana, filtra por Estancado. Cada tarjeta que salga es una decisión: perseguirla, moverla o perderla con honestidad. Las tarjetas que están Frío pero no Estancado suelen pedir un empujón, no un replanteamiento.

Durante la semana casi nadie pisa el tablero. El trato vive en el panel de chat, al lado de la conversación, así que el agente cambia la etapa desde donde ya estaba trabajando, y un trato puede incluso arrancar con un número de teléfono a secas y adoptar la conversación en cuanto ese contacto escriba.

Abre una tarjeta y el trato tiene su propia página, con su propia dirección, que es lo que permite pasarle a otra persona una negociación a medias con solo pegarle un enlace. Esa página guarda lo que un hilo de chat nunca guardará: notas que solo lee tu lado, tareas con una fecha puesta y un registro de cada movimiento del trato, con el nombre de quien lo hizo.

Preguntas frecuentes

¿Copio las etapas de mi CRM anterior?

Solo las que eran hechos. Casi todos los embudos de CRM arrastran un par de columnas que existen porque las pedía un informe, y esas son las primeras que se quedan rancias en un tablero que la gente usa de verdad.

¿Y si un trato se salta una etapa?

Déjalo. Saltarse una etapa es información: si la mayoría de los tratos van de Nuevo lead a Negociación de un brinco, tu segunda columna no es una etapa, es un trámite.

¿Puedo cambiar las etapas más adelante?

Sí, y cuenta con ello. La lista de etapas no es un esquema que tengas que acertar el primer día, es una descripción de cómo vendes, y va a estar equivocada en pequeños detalles hasta que hayas visto pasar por ella tratos de verdad.

¿Cuántos embudos puedo tener?

Uno en Professional, tres en Business y diez en Enterprise. Las sugerencias del asistente forman parte del asistente de IA, así que necesitan Business o Enterprise.

Recursos

¿Listo para poner tu embudo sobre la bandeja que ya usas?

El tablero no es un segundo sistema que haya que mantener sincronizado. Lee las conversaciones que ya están en tu bandeja compartida, así que no hay nada que importar al empezar ni ninguna hoja de cálculo que el jueves ya esté desfasada.

Empieza tu prueba gratuita y renombra esas cinco columnas con los hechos que tiene de verdad tu negocio.

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